Tras la aprobación del anteproyecto de ley para la reducción de la jornada laboral, en el que se incluye un nuevo registro de jornada y el refuerzo del derecho a la desconexión digital, el Comité de Expertos Jurídico de Randstad Research se reunió para analizar los efectos empresariales y laborales de estas medidas. En esta nueva sesión, con un texto definitivo sobre la mesa, los especialistas en el ámbito jurídico laboral examinaron los retos que supone su implementación.

Comité de expertos jurídico 25032025

Uno de los principales puntos de debate ha sido la forma en la que se ha aprobado la reforma. Algunos expertos insisten en que habría sido más adecuado alcanzar un acuerdo social mediante la negociación colectiva, en lugar de una imposición legislativa.

La evolución del modelo de regulación del tiempo de trabajo fue un tema de discusión, ya que se ha pasado de un esquema en el que la negociación colectiva tenía un papel clave, a otro en el que la empresa tiene mayor capacidad de decisión. Para los especialistas esta tendencia genera ciertos cuestionamientos desde la perspectiva del derecho de la Unión Europea y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). No obstante, aunque asumen que esta discusión ha quedado en el pasado, dado que la decisión del Gobierno ya está tomada; cuestionan si la norma será efectiva sin la interlocución social, argumentando que las mejores regulaciones provienen de quienes luego deben cumplirlas.

En cuanto a los aspectos normativos, se han analizado las líneas básicas de la regulación de la jornada, así como las disposiciones transitorias, que todavía requieren ajustes en tiempos de adaptación y proporcionalidades ya que se identifica cierta invasión en algunos aspectos transitorios, como el de compensación y absorción.

En relación con la reducción de jornada, algunos especialistas advierten que imponerla por ley es un punto discutible desde la perspectiva de las fuentes del derecho. Plantean que el Gobierno ha establecido un marco máximo, pero que es necesario reformular ciertos aspectos para garantizar la viabilidad de la norma.

Otro de los temas en discusión ha sido el registro de jornada. Se insiste en que este sistema resulta problemático en términos de control y cumplimiento. La digitalización obligatoria y el acceso remoto por parte de la Inspección de Trabajo generan preocupación entre las empresas, y algunos expertos sostienen que el modelo actual presenta deficiencias. En este contexto, el Ministerio de Trabajo busca impulsar un sistema más eficiente e interoperativo que permita detectar incumplimientos en tiempos máximos de trabajo y tiempos mínimos de descanso.

La desconexión digital también ha sido objeto de debate. Se discute la viabilidad de una regulación que obliga a las empresas a garantizar la desconexión no solo de los empleados, sino también de terceros con los que mantienen relaciones comerciales. Algunos expertos alertan sobre una posible "invasión" de la flexibilidad laboral, advirtiendo que el enfoque normativo no siempre responde a la realidad empresarial. Se destaca que la gran mayoría de las empresas en España son pymes, y muchas de ellas tendrán dificultades para aplicar estas medidas.

Los retos operativos también son motivo de preocupación. Se cuestiona cómo afectará la norma a empresas con clientes multinacionales y procesos productivos ininterrumpidos. ¿Se deberá impedir el envío de correos electrónicos fuera del horario laboral? ¿Cómo se adaptarán los sectores pesquero y agrícola, donde los medios digitales no son una necesidad? Estas preguntas han quedado sin una respuesta clara.

Por otro lado, se ha mencionado el impacto económico y legal de las sanciones previstas, que pueden oscilar entre 1.000 y 10.000 euros por trabajador en caso de incumplimiento. Esta situación genera incertidumbre entre las empresas, que ya están consultando a asesores jurídicos sobre la flexibilidad real que permite la norma. Con un plazo de implementación fijado para el 31 de diciembre de 2025, muchos prevén un aumento en la litigiosidad, ya que es probable que algunas empresas y convenios no logren adaptarse a tiempo, lo que podría desencadenar una avalancha de reclamaciones por horas extraordinarias.

Finalmente, los expertos insisten en la necesidad de herramientas de flexibilidad horaria y compensaciones claras para hacer viable la reducción de la jornada. Subrayan que la legislación actual debe complementarse con un reglamento que facilite la aplicación de medidas como la compensación de reducción de jornada mediante aumento de horas extraordinarias.

El debate refleja una creciente preocupación por la presión regulatoria y el incremento de obligaciones para las empresas. Los especialistas coinciden en que, para evitar conflictos y garantizar una transición efectiva, es imprescindible contar con una legislación clara que proporcione a las empresas una hoja de ruta precisa sobre cómo deben aplicar estas nuevas medidas.

Ignacio Jaureguizar

representante de ANFAC.

Valentín Bote

director de Randstad Research.

Valentín Bote

director de Randstad Research.

Fotos de la reunión del Comité de Expertos de Randstad Research: